viernes, 31 de agosto de 2018
martes, 17 de diciembre de 2013
100
El número que define la centena
siempre me trae a la mente una representación de algo completo, redondo. Algo
que sirve de medida, de promedio, para establecer un baremo. En definitiva una
imagen tanto de final como de principio de una etapa.
Y es que esta es la entrada
número cien de este blog. Serán muchas para algunos que piensan que tanto jugo
no se le puede sacar al coaching y a hablar de gestión de personas en el ámbito
laboral, y pocas o muy pocas para los que piensan que en el periodo de tiempo
en el que han sido publicadas, la cadencia de publicación ha sido muy baja
(es@s sesud@s estudios@s del 2.0). Tanto da, porque la realidad es que (como he
dicho en alguna otra ocasión parafraseando al maestro Serrat) “cada quien es
cada cual y baja las escaleras como quiere”. A mi particularmente no me parecen
demasiadas si atendemos al tiempo, pero me parecen muchísimas si atendemos a lo
específico del tema que se trata.
Procuro casi siempre no repetirme
cuando escribo. Esto es particularmente complicado cuando mantienes dos blogs y
publicas en otras webs, aunque de momento las conexiones
neuronales van funcionando. Es cierto que paso periodos de tiempo sin publicar,
pero esto es simplemente porque creo que no tengo nada interesante que decir.
Antes me imponía la necesidad de un artículo a la semana y me di cuenta que
eso, sin hablar de cualquier cosa que se te ocurra, es decir, ciñéndote a los
temas específicos a los que has dedicado el blog, es poco menos que imposible
salvo que escribas el mismo post de varias formas diferentes, cosa que a mí no
me divierte (y hace tiempo que trato de divertirme, aún en la obligación, tanto
más en algo tan personal o tan definitorio de tu actividad como un blog).
Por razones muy obvias, en el
blog empezamos a tratar temas casi exclusivamente relacionados con el Coaching.
De hecho el blog empezó llamándose “Coaching para el Cambio” y así se mantuvo
varios años, hasta que recientemente, hace un año, en razón a la actividad
profesional que estamos ejerciendo, la temática de los posts se amplió hacia
temas relacionados a los relacionados con la gestión de los colectivos de
personas que trabajan en una organización, con esos “recursos humanos” (denominación
que confieso ha terminado por parecerme francamente molesta y que creo que en
la medida de lo posible no usaré mientras pueda). De ahí pasamos a denominarlo de otra forma , jugando con el título “Recursos para humanos”.
Pasamos de tener un blog casi para
coaches, en cuanto a que se trataban temas muy relacionados con la técnica y la
práctica del Coaching, a abrirlo a lo que es la misión de Coaching para Todos,
conseguir que cualquier persona o empresa pueda disfrutar de los beneficios del
Coaching. Para esto, creemos que es necesario en primer lugar conocerlo, pero no como
profesional, sino como profano, y eso creo que hemos podido de alguna manera conseguirlo, porque
en una segunda etapa pasamos a hablar no en términos de técnica, sino de beneficio.
De eficacia. De lo que se podía conseguir con el Coaching. Y tenemos buen retorno de ese cambio por parte de algunos lectores. Prueba superada.
Particularmente nos sentimos muy
orgullosos de haber podido contribuir a acercar el Coaching a cualquiera (confieso
que en rebelión permanente contra aquellos que pretenden o hacerlo solamente un
instrumento para élites o usarlo como simple herramienta de marketing para vender otro
servicio). En estas páginas hemos puesto encima de la mesa qué son sólo cantos
de sirena o brindis al sol y qué es Coaching de verdad y si hemos conseguido
que, al menos, solo una persona no haya sido engañada por algún(a) “vendedor(a)
de crecepelos” o haya renunciado a los beneficios del mismo por que le han hecho
llegar que es poco mas o menos un artículo de lujo, estamos satisfechos.
Su última y reciente etapa era
una consecuencia más o menos lógica de dos cosas: Centrar temas de Coaching en
otro blog más personal, desde donde se pudiera dar una opinión más desde el que
ama y vive el Coaching, separada de la teórica
rigidez de la perspectiva de los temas de empresa, y tratar la deriva
de la actividad profesional antes comentada hacia temas mucho más relacionados con el trabajo
de consultoría y de formación en el ámbito de la gestión de personas en las
empresas. Hemos tratado en esa fase de aportar nuestra visión de la forma más objetiva
posible, teniendo claro (también desde una mirada cuasi reivindicativa) que
estamos por la modernización de sistemas, gestores y métodos, en oposición a un
modelo tradicional de “recursos” que tiene las horas, creemos, contadas. Básicamente
porque los modelos tradicionales han caducado y solo sobreviven bajo el
paraguas del miedo impuesto interesadamente para conservar “el mando” sin
gastar ni un átomo de creatividad, sin esforzarse por entender que pasa y obrar
en consecuencia. Personalmente espero que en el momento de despejarse el
panorama y normalizarse la situación de crisis, esto acabe y deje paso a una
larga lista de caídas estrepitosas de (mal@s) gestores, que entonces no tendrán
balcón del miedo al que agarrarse.
En ese punto, hemos decidido
cerrar la publicación de contenidos en el blog. No podemos decir si será
definitivo o no, porque nadie está en posesión de la bola de cristal y no
sabremos que nos deparará el futuro. Vamos a continuar, no obstante, con un
pequeño espacio dentro de nuestra web, a la que iremos trasladando
paulatinamente los contenidos que creemos más interesantes de este blog y
nuevos que se nos vayan ocurriendo. Es más fácil mantener una web y un blog que
una web y dos blogs y ese es el motivo principal. Por supuesto mantendremos el blog personal que
seguirá siendo eso, más personal que corporativo ;)
Nada más, solo decir dos cosas.
Primero gracias a los suscriptores del blog que han seguido el mismo durante
estos años. Animarles a que vayan visitando el espacio de la página web y el
blog personal y esperamos seguiros ayudando e informando y, segundo, el número
de entradas será de ciento uno, porque pondremos una adicional indicando la
dirección donde nos mudamos.
Y nada más, sólo desear a los
lectores un magnífico final de año actual y un muchísimo mejor desarrollo del
que viene. El cambio es lo único que permanece y siempre hay que estar
preparado para aprovecharlo. Recordarlo.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
¿Cualquiera que haga un curso de coaching puede ser coach?

Empezaré el post de la manera más
sencilla, es decir, contestando a la pregunta que lo titula: Rotundamente NO.
Trataré, a continuación, de
aportar las razones, o más concretamente mis razones, del porqué de esa
respuesta:
- El trabajo de un/a coach, personal o empresarial, se hace con (e influye directamente en) personas. Este hecho, automáticamente, ya invalida a mucha gente cuya capacidad de comunicación interpersonal, valores, creencias, reacciones y/o formas de actuar no están alineadas con la total escrupulosidad en cuanto a no influir ni poner nada de ellos mismos que pueda condicionar, alterar o modificar interesadamente a la otra persona. Esto puede llegar a trabajarse, pero haciendo un curso de coaching, sea de un fin de semana o de 800 horas, certificado o sin certificar, con o sin exámenes, NO se sale preparado para ello. Es trabajo personal posterior o anterior. Y no todo el mundo puede llegar a completarlo.
- Un/a coach que trabaje con personas en el ámbito empresarial debe tener experiencia en empresa. Y dependiendo con que línea del organigrama trabaje, inclusive directiva. No me imagino a ningún/a coach trabajando temas de productividad personal o de estrategia, ni siquiera de puro cambio o carrera sin poder captar todo la esencia de lo que le cuente su cliente por no estar acostumbrado a los usos, modos, lenguaje y criterios de una empresa. Haciendo un curso de coaching, sea de un fin de semana o de 800 horas, certificado o sin certificar, con o sin exámenes, NO se sale preparado para ello. Se tiene o no se tiene. Por eso, tiemblo pensando en ciertas consultoras que se dedican tradicionalmente a otros negocios y que han irrumpido en el mundo del coaching, buscando cuota de mercado, usando a recién licenciados, en la creencia que la experiencia necesaria viene a ser la misma para auditar cuentas, que hacer coaching a una persona.
- Un/a coach usa métodos de trabajo e indagación muy cercanos a los métodos usados en psicología o en la función clásica de recursos humanos, pero debe de aportar su propia capacidad deductiva para interpretar resultados. Un/a coach no saca medias aritméticas o calcula percentiles, y acude a tablas estándares para diagnosticar. Interpreta, indaga, inquiere, saca conclusiones, confronta impresiones con el cliente, provoca su reflexión, apoya, motiva, acompaña, todo sobre la marcha, según se produzcan las respuestas, según salen los datos. Todas estas competencias se pueden llegar a trabajar, pero haciendo un curso de coaching, sea de un fin de semana o de 800 horas, certificado o sin certificar, con o sin exámenes, NO se sale preparado para ello.
- Finalmente un/a coach debe ser un profesional que huya de aconsejar, que cualquier indicación que pueda dar la supedite al criterio de su cliente, que es quien va a ponerla en práctica o no. Debe tener la habilidad y el temple para conseguir que el cliente descubra por si mismo las respuestas evitando condicionarle con modas, tendencias, tecnología, técnicas, recomendaciones, fórmulas, trucos o mucho menos vendiéndole otras cosas, por muy efectivas que sean. Un consultor, un asesor, NO es un coach (aunque muchos, obviamente interesados en mantener lo contrario digan que es más o menos lo mismo y que ellos lo son). Debe tener el criterio necesario para saber cuando un cliente se está haciendo dependiente de su intervención o cuando el problema o dilema no puede tratarlo como coach y debe hacerlo otro tipo de profesional, renunciando incluso a llevar adelante el proceso. Debe ser altruista y solidario/a y basar su trabajo, por encima de todo, en el espíritu de servicio. Hay cosas de las citadas que pueden aprenderse y otras que se tienen o no, incluso que también pueden trabajarse con mucha dedicación, pero haciendo un curso de coaching, sea de un fin de semana o de 800 horas, certificado o sin certificar, con o sin exámenes, NO se sale preparado para ello.
Veo demasiadas webs, blogs, foros, tuits, muros y anuncios
indicando que esta escuela, que esta asociación, que esta certificación es
mejor que la de aquí o la de allá porque el curso es más largo, porque hay
exámenes, porque la certificación es internacional, porque hay supervisiones y
así unas cuantas razones, la mayoría, a mi juicio, sin solidez ni objetividad alguna. Lo que capacita de verdad a un/a
coach son sus resultados con sus clientes, su experiencia previa empresarial en
el caso citado anteriormente y finalmente su personalidad, sus valores, su
trabajo interno consigo mismo/a y nunca, jamás un curso de coaching, sea de un
fin de semana o de 800 horas, certificado o sin certificar, con o sin exámenes,
internacional o local.
Cuando vayas a contratar a un/a
coach para ti, para tu empresa, pregúntale por lo que antes te he indicado,
habla con él/ella, fórmate un criterio en base a datos y no solo a lo bonita
que es su web, a si está certificado/a o no (recordad que son certificaciones
NO oficiales, estrictamente privadas), a si tiene miles de seguidores en
facebook , twitter o youtube o a cómo
vende el producto. Un/a coach trata con personas y eso son palabras mayores.
No te digo nada si resulta que ni
siquiera se ha formado en coaching y se ha puesto el “título” en la tarjeta….
Créditos fotos :
miércoles, 9 de octubre de 2013
Del amor y del cambio ( en la pyme)
En mi paseo vespertino por ese enorme boletín informativo de
la actividad de la gente conocida que es Facebook, leo un comentario de mi amiga Laura Chica acerca de una intervención suya en Sevilla dentro del evento “IniciativaPymes”. En el mismo, Laura dice que estuvo hablando de amor como herramienta para
trabajar con las personas en la empresa. Y hacía un comentario divertido
aludiendo a la teórica sorpresa que puede constituir plantearlo hoy en una
charla, ante un montón de dueñas y dueños de empresas. Con lo que está cayendo, eso lo añado yo.
Aparte del mérito de susodicho planteamiento de una mujer, cuyo
sentido creativo e innovador se atreve
con casi todo (de ahí creo que le viene parte de su merecido éxito), creo que en
sí el hecho que el auditorio escuchara con atención y tomara buena nota de lo
expuesto, indica que las fórmulas que durante toda la vida se han empleado para
pilotar la empresa han caducado, básicamente porque ya no causan ningún efecto.
Los que a veces tenemos contacto con algunas empresas grandes, con personas
dedicadas específicamente a pensar en ello, ya sabíamos que ese planeamiento
estaba vigente. Hacer cosas diferentes para obtener resultados distintos, que decía
Don Alberto Einstein. En lo que algunos manteníamos serias dudas es si la pyme (es decir, la dueña o el dueño) sería capaz de
parar cinco minutos, pensar y comprobar el porque de no obtener resultados una
y otra vez y encima aumentando el esfuerzo exponencialmente entre intentos. La
ponencia de Laura y sobre todo, el que hubiera gente de pymes escuchándole atentamente
me pone sobre aviso de que algo empieza a cambiar. Tengo que ser franco y decir
que sólo tengo una leve esperanza, pero algo es.
Creo que hace falta mucha cultura de verdadero empresariado
en la pyme. Hace falta formación y preparación para esto. Si te tienes que
ocupar de todo, necesitas saber de ese todo bastante, o al menos lo suficiente
para empezar. Y la cosa no termina ahí porque tienes obviamente carencias hasta
que puedes llegar a ese nivel que se requiere para manejar todo. La
actualización constante de técnicas, de conocimientos, de procedimientos, en la
medida necesaria para seguir dirigiendo el timón de la empresa conforme a lo
que la empresa necesita en cada momento. La formación y el reciclaje continuo,
que tiene hoy por hoy más sentido que nunca, pero que lamentablemente es la
gran desconocida, por olvidada, precisamente entre la gente que más la
necesita, los empresarios. Una gran mayoría (lo he dicho por otro post), la
considera incluso una pérdida de tiempo. No digamos cuando hablamos de aplicar en
la gestión conceptos como la inteligencia emocional, la escucha activa, el
liderazgo transformador, la búsqueda del talento, o el mismo amor que propone
Laura que es tan necesario para las organizaciones.
Otro buen amigo, Ximo Salas, nos hablaba el otro día de
la no-empresa, de organizaciones sólidas, líquidas y gaseosas. La paradoja es que las más
sólidas, hoy por hoy, las que más futuro tienen, son las gaseosas. Las más
capaces de enfriarse y pasar a ser líquidas y si la situación lo requiere,
incluso volver a solidificarse, sin perder la capacidad de cambio. Las pymes,
por definición, por estructura, por flexibilidad, por adaptabilidad, deberían
de ser gaseosas todas ellas. La capacidad de competir de una pyme está
precisamente en el cambio. Y el cambio solo puede hacerse desde las personas
que la componen. Y cambiar de estado las veces que hagan falta ¿Y cómo? Pues cuando
no tienes a gurús y a teóricos a sueldo detrás de ti aconsejando y/o creando, creo
que lo mejor es mirar a las grandes que funcionan. No hay nada que perder y
mucho que ganar ¿Y qué hacen las grandes? Desde luego, nunca ascos a lo nuevo.
Cuento el caso de un alto directivo de una compañía de
transportes que me dijo un día, ante mis esfuerzos por ahondar en el concepto
de especialización: “Pepe, no
te compliques. Esto son habas contadas.
En el fondo da igual el sector, el tipo de empresa o si vendes productos o
servicios. Son detalles accesorios. Se trata de gestionar personas. Esa es la
clave del trabajo de cualquier directivo. Y hay que hacer lo que sea para que
las personas funcionen ordenadamente, con compromiso y felices. Hay que darles
cariño y apoyarte en ellos y que ellos lo
perciban. Porque en el fondo te juegas ahí la vida. Si están cabreados,
un día no podrás convencerles de nada y saldrás por la puerta de una patada en
el culo, que diez minutos antes descansaba plácidamente sobre un bonito sillón
de cuero”.
Así que, señoras y señores que dirigen pymes, les animo a
que inviertan en flexibilidad, en maniobrabilidad, en cambio. Que vayan a
eventos en los que personas como Laura o Ximo (o incluso a veces este humilde
servidor de ustedes) intervienen y les escuchen. Que miren a ver que hacen las
grandes e intenten hacer lo mismo a escala. Que se formen continuamente, que
inviertan en su desarrollo, en mejorar sus capacidades. Que busquen las
personas adecuadas que puedan ayudarles a poner en marcha todo esto, que las
hay y muy capaces. Son ustedes dueños y dueñas de su propio destino y pueden
elegir si quieren seguir con la formula caducada, aún a sabiendas que no sirve
para absolutamente nada.
Publicado por
José Barroso (Coaching para Todos)
en
22:40
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lunes, 23 de septiembre de 2013
Soloprendedores
El concepto que da título al post
es una castellanización de la palabra angloamericana (inventada supongo que por
el propio creador del concepto, Larry Kellto) Solopreneurs y se refiere a las personas que se lanzan a una
actividad profesional en solitario.
No se refiere Kellto esencialmente a freelances, aunque los incluye también,
sino a los que facturan su actividad productiva directamente al cliente receptor
del bien o servicio, sin intermediarios. Aclaro que solo he visto el concepto "castellanizado", googleando y encontrándolo en un artículo del blog Un negocio tuyo. No me quiero apropiar de la paternidad del mismo, solo
reflejarlo.
En Estados Unidos la figura
descrita es usual. En su blog, thesolopreneurlife.com
, Kellto habla de ¡más de veinte millones de personas! en este país que cumplen
la condición anteriormente citada. El término es algo menos conocido, aunque
Kellto comenta en el blog que está orgulloso porque el hashtag que puso en
marcha en Twitter (#solopreneurs) , ya recibe tuits con spam en esa red y, por tanto, él deduce que eso es todo un
reconocimiento de la sociedad hacia
quienes emprenden en solitario. Lo que parece claro, deduciéndolo de la cantidad de personas, es que tienen un sensible impacto en la economía estadounidense, tanto en producto interior como en las cifras de desempleo.
Y parece, investigando, que esa
es la causa primera del aumento exponencial en los últimos veinte años de esta
nueva “figura”. Las sucesivas crisis en Estados Unidos han dejado un reguero de
desempleados, muchos de los cuales han optado por la vía de dedicarse a
buscarse la hamburguesa en solitario.
A nadie se le escapan los
paralelismos con el caso de España. Desconozco la cifra en este caso de soloprendedores pero debe ser manifiestamente
elevada. Recordemos que, con datos en la mano, más del 80% de las empresas en
España, bastante antes de la crisis incluso, tienen entre 1 y 3 trabajadores.
Es un país de microempresas y, por lo que deduzco por lógica, de soloprendedores. Eso quiere decir que,
lógicamente, la actividad económica Española, su producto interior bruto, descansa
en gran parte en lo que ellos producen.
Aparte de lo que se nos viene a
todos a la cabeza en relación con la importancia, tratamiento y consideración que,
a partir del hecho comentado en el final del párrafo anterior, han concedido
los sucesivos gobiernos del estado central y de los autonómicos ( aquí no se
libra nadie, pero esto no será objeto de este artículo, seguramente si lo será
en otro post) a los soloprendedores
de este país, su principal problema (al igual que en cualquier parte del mundo)
es precisamente la soledad.
Soledad no entendida específicamente
como generadora de conflicto mental o emocional (aunque muchas veces esté
presente), sino también como la imposibilidad en muchos casos de generar nuevas
ideas que reemplacen a las que ya nos sirven, por supuesto contrastar su
idoneidad, oportunidad o validez y por encima de todo, cargar al cien por cien con
la responsabilidad de las decisiones, que se deben tomar por necesidad, incluso a sabiendas que no hemos podido
considerar todos los puntos de vista posibles y, por lo tanto, probablemente no cumplan la
característica de objetividad que imprime un grupo de trabajo y que las buenas decisiones
deben tener.
Bajo mi punto de vista, buscar
sinergias con otros, fomentar el networking, participar del
asociacionismo, de eventos sean o no sectoriales, participar en foros o redes
de intereses tanto horizontales como verticales y, en suma, cualquier modo de
comunicación multidireccional con profesionales en esta misma situación, se
hace necesario para evitar muchos de los males que antes hemos indicado (además
del puramente emocional de sentirse solo a veces en la tarea). Siempre
existirá, no obstante, el instante de la decisión, el momento de la verdad,
después de la imprescindible “autoreunión” con cada uno, que se debe afrontar en
solitario.
Cómo hemos indicado en otros
posts, el trabajo de Coaching genera espacios nuevos, distintos para la
reflexión y el planteamiento de nuevas realidades a partir de las propias experiencias,
actitudes y capacidades personales. Es un aprendizaje en el que la persona y no
el coach es el protagonista, en el que prima la búsqueda de formulas efectivas
que le permitan abordar sus dilemas desde cualquier punto de vista, desterrar bloqueos y limitaciones y adquirir
la capacidad para crear y poner en marcha planes de acción concretos que
permitan lograr objetivos precisos. Desde ese punto de vista se hace un
compañero de viaje excelente para el/la soloprendedor,
puesto que proporciona esa nueva habilidad de “trabajar con uno mismo” en la
búsqueda de soluciones e ideas y en su puesta en marcha con el concepto de “excelencia
con eficacia”, un concepto que el/la soloprendedor
no puede dejar de lado porque constituye su tarjeta de visita profesional.
Se trata, en suma, de adquirir
nuevas habilidades, nuevas destrezas y herramientas para adaptarse y
desarrollar eficazmente un nuevo concepto de trabajo en el que, por cierto,
grandes fortunas y nombres han empezado, el de soloprendedor. Y además, si hay conflictos emocionales con la soledad, también se pueden revisar.
N.del A.: Como ya he explicado en algún otro momento en este blog, la
palabra emprendedor no me gusta, no solo porque es un anglicismo de "entrepreneur". Creo que el vocablo
castellano "empresario", define mucho mejor a la persona cuya actividad
profesional es poner actividades productivas en marcha. Si buscas la primera definición
de “empresa” que aparece en el diccionario de la RAE, encontrarás “Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere
decisión y esfuerzo.”A eso me refiero. Aunque, y a pesar de ello, en éste artículo, a mi por lo menos, "soloprendedor", me ha sonado mejor,
fonéticamente, que "solopresario" y por eso la he usado.
Publicado por
José Barroso (Coaching para Todos)
en
14:34
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