miércoles, 25 de abril de 2012

La realidad del cambio

En estos días vivimos, lo hemos indicado en numerosas ocasiones, un cambio de época que se manifiesta prácticamente en toda la estructura que nos rodea. Pareciera como si el equilibrio de todo lo que habíamos conocido como estable hasta ahora se viera alterado. Como si nada de lo que llevamos aprendido nos sirviera para afrontarlo haciéndonos indefensos ante lo que pueda pasar al día siguiente. A una velocidad que nunca hubieramos imaginado se suceden cuestionamientos de valores, nuevos paradigmas, descarte de normas que nos habían parecido básicas y un largo etcétera ante el que, como mucho, solo nos da tiempo a ser espectadores que no pueden intervenir.

Curiosamente esos cambios son resultado de cambios individuales de otros semejantes nuestros que un día cuestionaron la "realidad imperante" y se decidieron a modificarla ( para bien o para mal desgraciadamente). Hay que explicar que para que algo suceda, alguien tiene que llevarlo a cabo y esto que estamos viviendo no es mas que el resultado de pequeños cambios personales en la aplicación de conductas trascendentes que dan lugar a hechos que a su vez modifican los paradigmas establecidos. El efecto de amplificación se produce cuando alguien rompe la dinámica y otros, simplemente se suman y lo asumen como nuevo paradigma. Así sucede por mucho que intenten explicarnoslo a base de decirnos que son las "subprime" , los "swap" los "neocon", o se recurra a conspiraciones de sociedades secretas. Cualquier cambio ocurre porque alguien da el paso y otros le siguen. Básicamente es así.

Y ante esto ¿Sólo se puede ser espectador? ¿Es que no hay nada que hacer y sólamente podemos estar atentos para que la próxima oleada no nos arrastre?

No y mil veces no. Cada uno es dueño de su propia realidad, de su propio destino, y es el único capacitado para asumir cambios externos o para provocarlos y de igual manera a no aceptarlos y generar realidades propias.

Manifestarse, protestar, oponerse a la doctrina establecida no es suficiente. En nuestra propia condición humana está la elección entre el ir a la deriva siguiendo la corriente que en cada caso arrastra o en dar un paso lateral y emprender un camino diferente. No vale el "no podemos hacer otra cosa". Si se cambia individualmente, si que quiere cambiar de verdad, también ese paradigma que se nos intenta imponer se puede cambiar.

Nosotros hemos salido de la corriente. Estamos en la orilla trazando nuestro propio camino. ¿Y tu?

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