jueves, 10 de septiembre de 2009

Tiempos de cambio


Son estos días, tradicionales en la incorporación de personas tras las vacaciones estivales, periodos coincidentes con revisiones mas o menos profundas de cada uno, plasmadas en sentimientos de cambio. Son tiempos de deseos de ponerse a estudiar definitivamente aquel idioma cuyo desconocimiento nos cerró el ascenso el año pasado, o matricularse en el gimnasio porque nos hemos cansado subiendo los escalones de la calita aquella de Menorca, o encarar definitivamente ese proyecto tantas veces aparcado y que ahora, misteriosamente, urge.

Las empresas no son ajenas a esto y sus publicistas nos bombardean con cursos por fascículos, matrículas gratis hasta fin de año en el Club de Fitness, cursos de motivación, y demás, curiosamente para iniciar en el mes de Septiembre. Hasta las cadenas de Televisión lanzan nuevas series y reciclan los programas incorporando nuevas caras, sabiendo que el consumidor está deseoso de no ver lo mismo.

Y sin embargo, individualmente, muy pocos se preguntan porqué ese deseo existe año tras año. Porqué si la voluntad es hacer algo que no se ha hecho hasta ahora, y que se desea hacer, el caso es que nunca se hace, y entonces el año que viene nuevamente se piensa en hacer.

Perdón por el trabalengüas, pero está hecho a propósito. Una de las premisas del Coaching es poner en acción un plan trazado. Es decir, de nada valen sesudas evaluaciones, reflexiones, tomas de datos, análisis y estrategias varias, si no conducen al desarrollo de un plan que nos indique minuciosamente el camino para ponerse en acción. Y los buenos sin duda propósitos, muchas veces puestos en evidencia por profesionales (por ejemplo cuando el médico nos recomienda vivamente el ejercicio suave) quedan en nada, porque, aunque pueda sonar chistoso , la gente invierte enormes cantidades de tiempo, esfuerzo y dinero en quedarse tal y como estaba en un principio. Porque al encarar de manera resoluta los cambios, no sabemos que pasos hay que dar para producirlos. Así de simple. Y mientras tanto la desidia, cuando no la frustración o lo depresión en su grado mas duro van tomando carta de naturaleza ( No soy capaz, esto me viene grande, no puedo con ello...¿cuantas veces nos lo hemos confesado a nosotros mismos?).

Somos muy dueños por tanto de engañarnos año a año, verano a verano, con este tipo de actitudes. Pero lo único que generan son problemas en nuestra contra. Recuerda: Si tienes una necesidad de cambiar algo no basta con que quieras hacerlo. Puedes tener claro el porqué, pero has de diseñar el como, el cuando y el donde. Entonces tendrá sentido de verdad tu esfuerzo.

Volveremos pronto. Hay mucho que hablar sobre esto y miles de cosas mas que pululan a nuestro alrededor como agentes destinados a que no avancemos. No os procupéis porque vamos entre todos a construir un buen método para conseguir nuestro cambio. Ya lo veréis.

Feliz resto de Jueves. Y bienhallados de nuevo.

3 comentarios:

  1. "Cómo, cuándo y dónde" son, efectivamente, el triunvirato del verdadero cambio. Espero con gusto el siguiente post.
    Feliz fin de semana y un abrazo.

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  2. Tu blog es genial y todos tus consejos pueden implementarse. ¡Qué bien que aterricé en él! Te enlazo en mi listado de blogs, si no te importa.

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  3. Romanos 10. Si confiesas con tu boca que Jesucristo es tu Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salv@.

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