lunes, 8 de noviembre de 2010

Las cinco actitudes básicas para desarrollar un proceso de Coaching

Mucho se ha escrito sobre que debe el coach de saber para efectuar un proceso de Coaching, cual es la naturaleza de la relación coach-coachee y sobre todo sobre cuáles son las técnicas y herramientas más valiosas para llevar a cabo un proceso de Coaching  Hasta ahí correcto, pero poco se ha dicho sobre las actitudes que un coach debe cultivar y poner en juego en cada proceso. Existen muchas interpretaciones y listas de ellas, pero a nuestro modesto modo de ver estas son las cinco imprescindibles:

1- Escucha activa y reflexiva: Escuchar activamente no es oir sin más. El coach debe fomentar con su lenguaje corporal, su actitud de concentración absoluta, el chequeo de la comprensión de lo transmitido por el coachee y su ausencia de interrupciones (por ejemplo, completando frases), el desarrollo del relato del coachee de tal modo que éste se sienta acompañado y ayudado en su exposición sin que el coach tenga porque emitir palabra alguna.

2- Cuestionar la propia interpretación: Se trata de que el coach discrimine si la percepción que le llega del relato del coachee tiene que ver o no con su estado mental, sus preocupaciones propias. Para ello debe corroborar sus intuiciones, chequeándolas de manera sencilla y directa y con la máxima humildad posible, sin cuestionar ni por supuesto juzgar. Solo la comprobación le llevará a la correcta indagación.

3- Respeto: La práctica del Coaching no consiste en decirle al otro que debe de hacer, ni como debe actuar. La realidad no es una, son varias, y la realidad en la que pueda estar el coach, afectada por su propias creencias o intereses no sirve para nadie mas que él mismo. Enjuiciar al coachee e intentar corregirle son extremos absolutamente contrarios al ejercicio del Coaching .

4- Empatía: El Coach siempre debe de trabajar en el proceso empatizando con su coachee. Metafóricamente hablando, en las escuelas de Coaching se dice que "debe ponerse en los zapatos del coachee" o "ver desde la ventana del coachee". En resumen, intentar adoptar la posición y ver el dilema tal y cómo lo ve el coachee, pero todo ello, y esto es muy importante,  sin "comprarle el relato", sin desarrollar una vinculación emocional que acabe con la necesaria imparcialidad que debe mantener el Coach.

5- Maestría en el preguntar: Siendo el proceso de Coaching básicamente una conversación en la que no se actúa con consejo ni asesoría por parte del coach, la única forma de guiar es preguntar. El coach debe usar las preguntas denominadas "potentes" ( abiertas y generadoras de reflexión ) para indagar y corroborar sus hipótesis. No obstante, tampoco debe abusar de las mismas y lo ideal es combinarlas con alegatos y chequeos que refuercen la indagación. Asimismo, debe evitarse la pregunta capciosa o la cerrada (afirmar preguntando).

Estas son, a nuestro modo de ver, las cinco actitudes básicas del Coach en un proceso de Coaching. Siguiéndolas fielmente podemos concluir que la técnica básica funcionará de manera realmente efectiva, tras la primera fase de generación de confianza y el establecimiento del contrato de Coaching.

1 comentario:

  1. Buen resumen. Me parece que también es importante incitar a la reflexión sobre la relación entre las acciones y los sentimientos alrededor de las principales decisiones.

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