lunes, 13 de julio de 2009

El reto del jeque


A menudo me acuerdo del chiste que me contó un dia mi amigo Kiko. Un jeque árabe propone en una fiesta recompensar con un millón de dolares a quien cruce una piscina repleta de cocodrilos . Durante un tiempo nadie se atreve hasta que alguien se lanza al agua y a velocidad de vértigo cruza la piscina. Cuando los integrantes de la fiesta se reunen con él al otro lado para felicitarle, el jeque, antes de hacerle entrega del millón le pregunta: "¿Como has hecho para cruzar sin que te pase nada?", a lo que el individuo contesta: "Primero dime quien ha sido el hijo de puta que me ha empujado".

Moraleja: A veces necesitamos un hijo de puta que nos empuje para superar nuestros propios miedos y lanzarnos a un reto que nos apasiona por su recompensa final, pero que descartamos de antemano por no creer que seamos capaces. Es por ello que ese despido, esa ruptura sentimental, ese problema (o quiebre, como se denomina en coaching) , generador de dolor en apariencia, puede ser el detonante de una vida con muchísimas más recompensas que la que llevamos hasta ahora.

Cambiemos ahora la piscina llena de cocodrilos por ese objetivo en el que el peligro que puede evitar alcanzarlo proviene de nosotros mismos. Principalmente de nuestros miedos y falta de autoconfianza que hacen que el destino final, aún siendo perfectamente alcanzable y ofreciendo recompensas evidentes, se aleje cada vez mas. En ese momento, la revisión de tus creencias limitadoras acerca de ti mismo y de las circunstancias que te rodean, se hacen básicas para alcanzar tus deseos.

¿Y como evitar las fauces de nuestra propia autolimitación?.El truco es enfrentar la situación desde una mejor posicion. Es decir, colocarnos fuera de nuestro entorno y encontrar eso que nos sirve para tomar conciencia de que nuestra realidad (nuestra creencia) no es la única. Situarnos en un escenario diferente para cambiar nuestra posición acerca del mismo , desterrar la creencia limitativa y movernos a la acción. Así trabaja el coach, en su papel de facilitador: intenta abrir los ojos al interesado, primero para que este revise su sistema de creencias y descubra soluciones desde una perspectiva diferente y, segundo, para impulsarle a que se ponga en acción.

Mira hacia el otro lado y descubre cuanto merece la pena la recompensa. Es tuya si tu quieres que lo sea. Ahora ya sabes que puede superarse el reto del jeque. Incluso sin que haya ningún hijo de puta para empujarte.

6 comentarios:

  1. Apreciado José:
    Me ha encantado "el reto del jeque", reflexionando sobre él podemos sacar prácticas ideas para cada uno.
    Un saludo cordial.

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  2. Si, y entonces ya no le llamaríamos así, sino maestro :)
    Algo que en su momento me ayudó a darme cuenta de lo condicionada que podía estar fue leyendo sobre cambiar el modo de cruzar los brazos. Sencillo, pero que difícil al principio... Así son nuestras creencias, formas de cruzar los brazos, mejor no hacerlo siempre del mismo modo, compruebas que existe otro modo por ti mismo y compruebas también como te sientes: tomar conciencia de aquello en lo que no habíamos reparado viendo otros caminos y sensaciones. Hay tantas y tantas posibilidades de cambiar...
    Seguiremos en contacto, también yo te enlacé.
    Gracias :)
    Un cordial saludo

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  3. -Gracias Javier, un placer y nos leemos.

    -Efectivamente Haidée , la base para el cambio es encontrar formas diferentes de llegar a tus objetivos explorando caminos que creías olvidados.

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  4. La reflexión y el chiste me recuerda una bonita canción:
    http://www.youtube.com/watch?v=v2GAF8XAVHM

    Hay que decirlo mas.

    ;) Pedro

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  5. Que grande Pedro XD.
    Por cierto , en cuanto esté preparado "lo tuyo" dímelo.Vamos a hacer virus rápidamente :)

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  6. ...donde estara ese h. de p. que me de un empujoncito?????...un abrazo grande...

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